
Inmediatamente el Ayuntamiento ha informado de estos desprendimientos a la Subdelegación del Gobierno y a la Junta, como ha recordado el concejal de Obras, Francisco Hoyos, quien a diario visita el lugar. Hoyos ha apuntado como causas evidentes de este corrimiento del terreno a los más de 900 litros de lluvia que han caído en los últimos meses, recordando que en las últimas décadas sólo en dos ocasiones se ha movido la grieta, en 1963 y 1989. Desde que en 1999 se terminaran los trabajos de contención de la grieta de Benamejí, con la construcción de dos grandes pantallas de hormigón, la grieta quedó estabilizada no dando ningún problema. Francisco Hoyos ha planteado como posible solución, prolongar la longitud de estos muros. Aunque serán los técnicos quienes en los próximos días planteen las soluciones pertinentes. Para el concejal de Obras, estos deslizamientos han partido de la parte baja de la grieta, muy empapada por las lluvias.

En esta ocasión el terreno, básicamente tierras arcillosas, se ha deslizado ladera abajo y fuera de la zona central donde se actuó. En la parte del Peñón del Gallo también se encuentra el conocido Cerro Negro, que también presenta grandes escorrentías. La conocida grieta de Benamejí, se encuentra al sur del casco urbano, sobre ella se ha construido un parque y un mirador. Tiene una longitud de 900 metros y 150 metros de desnivel, encontrándose en su base el cauce del río Genil. En los anteriores deslizamientos de ladera, en las fechas de 1989 y 1963 se produjeron importantes desperfectos, sobre todo en 1963 cuando afecto a medio centenar de viviendas. En estos momentos sólo está en peligro la sede del PCA que ha quedado clausurada por seguridad.